De los besos que te di y que un faltan!
Aunque entres en una alberca
de agua fría y tu cuerpo se congele
y en un escape y me pidas
Que la piel se arranque;
Aunque nacieras de nuevo
en el vientre de Roma
Y con otra historia,
los besos que yo te di
no te los quitará nadie,
Que vas reluciendo besos
brillando y oscureciendo
como una luna en dos fases
siempre creciente, siempre menguante.
La saliva de mis besos se te pegó a la carne.
Cosas de buenos amantes;
hay besos que en una feria, se compran
y en otra feria, se añaden
Hay besos que cuando pesan,
se cambian,
Conforme cambia el paisaje,
para olvidar y no sofocarse.
La saliva de mis besos
te cimentó, la raigambre,
la respiraron de tus huesos,
te clareó las entrañas,
te hizo crecer y esponjarte
como crecen
y se esponjan
los chopos al agua fácil;
Con mis besos; el hambre tuyo
dejó de ser malas hambres
con mis besos; el horizonte
sin causa, tuvo su lumbre.
Con mis besos. Tu palabra sin engarce
tuvo gramática, besos, besos,
porque no son más que frases
de un evangelio de lumbre
Que tienes con nuestras dos iníciales?
Qué tienes que no tuvieras
metido en mis besos antes?
Ahora son besos de presente.
Y en los labios tuve agujas
divinas para bordarte,
de la camisa al pañuelo,
desde el tuétano a la carne.
fue porque yo te mostré
en un joyel delirante
en este panal de besos
alto, denso, claro y grave
Tal vez éramos tristeza mate,
como reluce una Hostia
que acaba de consagrarse,
que es pan y no es pan, un pecado sin pecar.
Besémonos un poco más
Sabes?.... yo sé!
Tal vez algún día quieras quitarte mis besos
Y Necesitaras alquitrán y vinagre,
Hoy se que habrá momentos en que
otros besos que querrán poner
a los míos antifaces.
Aun que yo ya soy una careta
Soy todo un Carnaval de Venecia!!!
Mil mascaras todas con mi nombre callado
Pero, Regresemos a los besos …
Porque ya quiero besarte, y nuevamente te advierto
Que no podrás olvidarte
Cuando quieras arrancarte mis besos
El agua se irá burlada,
la lumbre quemará en balde,
Te gastarás, en mentidos
esfuerzos de escaparte
a aun allí, estarán mis besos,
fundidos en tu raigambre.
Y hasta el día que la tierra
con otra tierra te tape,
por debajo del montón
mis besos han de notarse,
vivos, aunque te hayas muerto,
nuevos, aunque tú los gastes,
calientes, aunque te enfríes,
verdad, aunque los negaste,
Para que Dios te conozca
por lo bizarro del traje
y sean los besos míos
al cabo, los que te salven.
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